Desde un taller mecánico se nos solicita localizar una avería en una plataforma elevadora a la que le fallan algunos movimientos. Siguiendo las maniobras se descubre que desde la tarjeta de control no se producen los movimientos.

En nuestro laboratorio se verifican todas las entradas y salidas hasta comprobar que uno de los terminales no reacciona. Se siguen las señales por el circuito hasta descubrir que debajo de uno de los componentes tenemos una pista quemada. Se repara y se identifica la entrada correspondiente. 

Cuando subimos al cliente se comprueba en primer lugar que el equipo funciona sin esa entrada que se dañó conectada. Después se prueba a activar de manera manual. Y antes de conectar se verifica la orden que viene de la cesta. El joystick se ve muy nuevo, el cliente nos comenta que lo han sustituido por uno nuevo porque no funcionaba bien. Al comprobar el conexionado se descubre que este ha sido mal conectado lo que causó el cortocircuito que obligó a la pista a hacer de fusible.